“La libre navegación de los ríos”, zoncera Nº8 del Manual de Zonceras de Jauretche

Ésta zoncera se identifica con aquellas que promueven la reducción del espacio soberano. En este caso es doblemente peligrosa, ya que nos quita nuestras vías navegables y encarece las exportaciones e importaciones, debido a que la geografía ha colocado a nuestro país a distancias oceánicas de los centros económicos mundiales.

Jauretche se pregunta, ¿de quiénes liberamos la navegación de nuestros ríos? ¡De nosotros mismos! Nuestra principal arteria hídrica, la cuenca del Plata, fue otorgada por Urquiza en Caseros a los poderes extranjeros que lo sedujeron más que la nobleza criolla que combatió en Vuelta de Obligado.

La libre navegación de los ríos, ensalzada en la Constitución Nacional de 1853, es símbolo de la renuncia a la soberanía. La principal consecuencia es la descapitalización portuaria y de la marina mercante, luego del aumento sostenido de los costos de producción, y finalmente la dependencia de aquellos que han sido favorecidos por nuestra renuncia soberana a la navegación de nuestros ríos.

La cuenca del Plata, aquella que tiene la salida al mar desde el corazón del continente sudamericano atravesando el noreste de nuestro país, ha sido liberada de nuestra soberanía para el uso extranjero. La cuenca se caracteriza por poseer los puertos más relevantes de Argentina, como lo son Rosario, Santa Fe y Buenos Aires. Desde estos puertos sale cerca del 90% de las exportaciones agrícolas del país. Y los puertos también han sido liberados, y desde la década de los 90’ se avanzó con las privatizaciones para nunca ser subsanado en un esquema que favorezca a los argentinos.

La falta de una autoridad de cuenca del Paraná – Paraguay – De la Plata es una clara muestra de la dificultad que tienen las autoridades argentinas para organizar la navegación nacional, afectada por la geopolítica sudamericana en parte, y la falta de voluntad por otra.

Las políticas fluviales deben considerarse como eslabones fundamentales de las cadenas de valor de la producción argentina. En ese sentido, la imposición extranjera al dragado del Canal de Montevideo o al Canal de Punta Indio, debilita aún más la logística argentina, que mejoraría con el Canal de Magdalena.

Desde Quequén hasta Ushuaia, pasando por Bahía Blanca, San Antonio Oeste, Puerto Madryn, Comodoro Rivadavia, Puerto Deseado, Puerto Santa Cruz, por nombrar algunos ejemplos, Argentina tiene la posibilidad de explotar sus recursos marítimos si se creara un sistema de puertos modernos que se involucre con el sistema productivo nacional. También Argentina ha renunciado a su desarrollo marítimo por mirar sólo hacia otros sectores productivos, pero también por la ocupación británica en el Atlántico Sur.

Es momento de recuperar lo que es nuestro. A Malvinas volveremos, y para ello debemos ser políticamente soberanos en todo nuestro sistema de vías navegables.

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